jueves, 27 de marzo de 2008

LA DEMOCRACIA, EL MITO Y LA POSIBILIDAD

Por Luis Sexto
Los griegos de la antigüedad llenaron el olimpo de dioses y el aire de duendes. El desarrollo social, tecnológico, científico vació el olimpo y depuró el aire. Aparentemente desaparecieron todos los mitos. Menos uno: la democracia. El demos, el pueblo, de la democracia ateniense no incluía a los esclavos, a las mujeres. Era selectiva. Como en la democracia de los padres fundadores de los Estados Unidos de Norteamérica donde tampoco los esclavos y las mujeres podían votar.
La democracia burguesa fue en sus orígenes un deslumbramiento de la libertad. Pero hoy continúa siendo el mito inventado en Atenas para predominio de una mayoría sectaria, elitista, que es, paradójicamente, minoritaria. ¿Creeremos en la ronda infantil de que es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo? Convengamos en que la democracia no puede definirse por su etimología. Esta adulterada, desacreditada, en la mayoría de las sociedades del planeta, particularmente en los países capitalistas pobres y dependientes. Por lo tanto, no existe la democracia, sino existen democracias, porque las define su aplicación, según la fórmula de Lenin: de quiénes proviene y a favor de quiénes se ejerce.
He de advertirlo. Si estos párrafos resultan excesivamente académicos, lo son contrariamente a mis propósitos. Es inevitable. Y aún me resta algo por añadir. A ese género de democracia burguesa y occidental, que pretende ser único, global, insuperable, corresponde en lo económico el régimen de propiedad privada, el principal obstáculo de la igualdad, porque tiende a dividir la sociedad en propietarios y desposeídos, en beneficiarios de la riqueza y creadores de la riqueza ajenos al reparto o receptores de la menor porción. La igualdad –concretada en la distribución armónica, equitativa, equilibrada- es el fundamento de la auténtica democracia: favorecería a todos o a la mayoría. En la situación contraria, la libertad, la democracia, en suma, agraciaría a las clases y sectores del poder económico. Estos integrarían la sociedad política. Al margen, los trabajadores y capas inermes. ¿O podremos aceptar los cascabeles publicitarios que anuncian que un carnicero tiene opciones para ocupar por cuatro años el despacho oval de la Casa Blanca? Preguntémosle a Ross Perot que, ni siendo millonario, pudo, hace varios años, como candidato independiente, agrietar las paredes de plomo de la democracia bipartidista norteamericana.
En los Estados Unidos, cuya clase gobernante propone al mundo su organización política como la más libre, eficaz y eficiente, el voto es una ilusión. Y aceptemos de paso que la acción de votar no compone la esencia de la democracia. La esencia democrática se define y se consolida en el control de los electores sobre sus elegidos. Y quién que ha sido electo rinde cuentas a sus electores. ¿Regresa acaso a exponer su fidelidad a las promesas de la campaña? Sonriamos irónicamente. El voto, sobre todo en los Estados Unidos, no significa que la voluntad del pueblo será obedecida. En las elecciones del 2000, el candidato del Partido Demócrata, Al Gore, como se sabe, ganó la mayoría de votos populares y, sin embargo, el sistema electoral norteamericano –concebido para seleccionar como ganador al que más convenga mediante el papel protagónico de los “votos electorales” de cada estado- dio su respaldo a George W. Bush, incluso con la confirmación del Tribunal Supremo, que desestimó la comisión de fraude en La Florida. Evidentemente, los fundadores de la Unión articularon una constitución y un sistema político que garantizan permanentemente el predominio burgués, aunque parece que lo disimulan con tanto acierto que hay quienes lo consideran un modelo de libertad.
En la misma línea de razonamiento, el pluripartidismo tampoco entraña la esencia o parte de la esencia de la democracia. Más bien es una forma de organizarla. En ese tipo de juego democrático, la participación se concentra y tipifica en los partidos que, por lo común, representan grupos de poder dentro de las estructuras dominantes. En los parlamentos, pues, no se halla representado el pueblo. Sí los partidos políticos. La democracia occidental ha evolucionado contemporáneamente, en casi todo su ámbito, hacia una partidocracia. El pueblo solo vota por lo que le ofrecen los partidos. Y los partidos, salvo alguna excepción, defienden sus intereses de grupo o de clase.
Y cuál, pues, será el camino político hacia ese mundo mejor cuya posibilidad convirtió en consigna el pensamiento zahorí de Ignacio Ramonet
Todo apunta, a pesar de experiencias frustradas y decepcionantes que el socialismo con su democracia participativa –al margen de los partidos o del partido único- podrá enrumbar hacia una sociedad justamente gobernada mediante el voto y la voz del pueblo, sin exclusiones o limitaciones. Pero las experiencias del siglo XX demostraron que aún las fórmulas socialistas avanzan asediadas por riesgos que no pudo evadir, al menos, en la extinta Unión Soviética y en Europa oriental. Evidentemente, una sociedad rígidamente centralizada -como lo fueron las socialistas europeas- porta en su interior las bacterias de la burocracia. Y de pronto, esta secta innombrable, que gana un inapelable crédito de infabilidad e inamovilidad, halla en sí misma, en su capacidad de control social, económico y político, los fines que la justifican. Y así la burocracia ya no está para servir, sino para ser servida. Y la participación democrática deriva, como los despojos de un naufragio, hacia el embarrancamiento en los arrecifes de las sujeciones y las prohibiciones. Todo cuanto en teoría ofrece asideros para una sociedad más justa, más gobernada por las verdaderas mayorías populares, se reduce, se debilita, en procesos maquinales, casi litúrgicos, mediante los cuales hasta los candidatos son predeterminados mediante subterfugios, para que no insurja una voz discordante en un aparente concierto de unanimidad.
La experiencia histórica del socialismo realmente conocido hasta ahora, demuestra que el problema para las clases trabajadoras no consiste en tomar el poder político. El problema primordial se define en preguntar y responder: bajo qué formas de organización de la propiedad y el gobierno, con qué leyes y mecanismos de participación, los trabajadores podrán ejercer la democracia socialista sin intermediarios, ni comisarios que, al final de los fuegos artificiales del triunfo, asumen todo el poder, y llegan a la situación de gobernar “socialistamente” por el pueblo y para el pueblo, sin el pueblo.
La democracia, que originariamente previó el sometimiento de la minoría a la voluntad de la mayoría, tiene que hallar en una sociedad plenamente humanista el equilibrio entre el nosotros y el yo; la relación equilibrada entre los derechos colectivos y las libertades individuales. Todavía las izquierdas, que piensan con el lado del corazón, no han coincidido en el esquema apropiado para un conglomerado humano que se reproduce a la velocidad del vértigo, incrementando proporcionalmente, con el volumen de las multitudes, las dificultades teóricas y prácticas de gobernar. Y, sobre todo, gobernar en justicia, en nombre de las clases más proclives a la paz, la libertad y la igualdad, inmune a la rigidez burocrática.

6 comentarios:

Enrique R. Martínez Díaz dijo...

Sobre el tema del al Democracia se pueden escribir Enciclopedias, mas gordas que la famosa Británica. Cada cual cree tener la verdad (la BUENA, como decimos por acá). De la misma forma que nosotros no creemos en la democracia burguesa (donde manda el dinero, ó mas exactamente QUIENES LO TIENEN), otros no creen en la nuestra, que no es perfecta y tiene mucho que mejorar. El camino hacia un mundo mejor es difícil, a veces tortuoso, lleno de callejones falsos; lo hacen personas, seres humanos llenos de defectos. Pero bajar las manos y no hacer nada no es la opción.

Anónimo dijo...

Bueno, habrá que subir el nivel del debate… empecemos pues por desmontar la gran mentira del embargo a Cuba.
Y es que es uno de los mitos que más ha perdurado y que ha sido mas beneficioso al dictador Castro ha sido el llamado “bloqueo norteamericano”. Repetido hasta el cansancio como el repiqueteo de un loro hueco, los defensores del sistema y hasta los idiotas útiles que lo propagan por ignorancia y por falta de voluntad para averiguar la verdad han hecho del bendito “bloqueo” el argumento casi único para justificar el sojuzgamiento de un pueblo sometido al miedo y a la creencia de que un enemigo poderoso busca apoderarse de ellos.
En realidad el bloqueo no existe. Es un mito conveniente a Fidel que se usufructúa como el jugo de la última naranja. Comencemos por decir que la mismísima palabra “bloqueo” transmite la idea gráfica y psicológica de que la mitad de la Séptima Flota de los EE.UU. y un cuarto del Quinto Cuerpo de Infantería del Ejército rodea a la pobre y solitaria isla.
Nada de eso es cierto. Las costas de Cuba están limpias incluso para aquellos que se lanzan al riesgo de buscar la libertad subidos a viejos neumáticos de camiones. Cuba comercia con quien le venga en gana. España y Canadá tienen inversiones hoteleras importantes. La misma Argentina, bajo el “revolucionismo” de los ‘70, tuvo la brillantísima idea de otorgarle un crédito a Castro para la compra de automóviles y electrodomésticos. Fueron U$S 1.500 millones en 1974. Nunca pagó un dólar de eso.
EN REALIDAD, EL MENTADO “BLOQUEO” ES UNA PROHIBICIÓN INTERNA: ES DECIR, TÉCNICAMENTE UN “EMBARGO” A LOS CIUDADANOS Y EMPRESAS NORTEAMERICANAS PARA COMERCIAR CON CUBA HASTA QUE CASTRO PAGUE EL VALOR DE LOS ACTIVOS NORTEAMERICANOS QUE (EXPROPIÓ) ROBÓ CUANDO TOMÓ EL PODER POR LA FUERZA EN 1959. ADEMÁS, DE ESE EMBARGO ESTÁN EXPRESAMENTE EXCEPTUADOS LOS ALIMENTOS, LOS MEDICAMENTOS Y LAS REMESAS DE FAMILIARES EXILIADOS EN EE.UU., LA SEGUNDA FUENTE DE DIVISAS DE LA ISLA DETRÁS DEL TURISMO. EL VOLUMEN DEL MERCADO DE ALIMENTOS NORTEAMERICANOS HACIA CUBA EN 2005 SUPERÓ LOS U$S 500 MILLONES.
En segundo lugar, la imagen de que Cuba esta acechada por el “Imperio yanqui” es otra estupidez que sólo puede caber en aquellos que tienen lavado el cerebro. Por desgracia, la realidad es que Cuba no le importa a casi nadie. Lamentablemente, esto es lo que ha logrado Fidel luego de someter a su pueblo a casi 50 años de aislacionismo. Nadie moverá un pelo por ellos. Caída la URSS, Cuba ya no es un portaaviones enemigo a 90 millas de Miami. El mundo libre tiene problemas mucho más importantes que un conjunto de edificios decrépitos y unas playas soñadas para tomar sol. Muchos piensan que si el pueblo cubano ha decidido vivir en la miseria en honor a un odio inexplicable, allá ellos. Tal vez olviden que vivir en un estado represor como el comunista cubano no deja mucho espacio para respirar…
Me temo que nadie arriesgará nada por sacarlos de semejante tiranía comunista. Y lo cierto es que Cuba no tiene ningún enemigo, excepto su propio régimen.
Con todo -y poniendonos en el escenario más sombrío-, las especulaciones sobre la posible democracia en Cuba post Fidel están atadas a la voluntad de un pueblo quebrado. Las imágenes de montones de cubanos sentados sin hacer nada, vagando por las calles matando un tiempo eterno que los caldea en una infinita vagancia, no hacen tener esperanzas fuertes a los que saben que la democracia supone un sistema que le entrega a los ciudadanos la oportunidad de llegar tan alto como quieran, pero que no les asegura de antemano el paraíso. Hay que trabajárselo.
Acostumbrados a creer que el maná se materializa en una libreta de racionamiento que representa un valor de U$S 12 dólares mensuales, será difícil convencerlos de que ser libres implica el compromiso con un esfuerzo diario de creatividad, trabajo y tesón personal. La caterba de acomodados que viven del régimen a costa de la miseria del pueblo, que se manejan en Mercedes Benz mientras la sociedad descuartiza antiguos Chevrolets de los ‘50 para conseguir hacerlos andar, tampoco aflojará fácilmente sus poltronas y sus privilegios. ESTA COMBINACIÓN DE PRIVILEGIADOS QUE LUCHARÁN POR MANTENER LO QUE TIENEN Y DE UN PUEBLO QUE TRAS 50 AÑOS DE ALIENACIÓN SE HA AMOLDADO A LA VAGANCIA HACEN VER EL FUTURO DEMOCRÁTICO EN CUBA CON PROFUNDÍSIMAS DUDAS.
Nadie sabe qué ocurrirá a ciencia cierta en Cuba. Pero, al menos, en estas latitudes, podríamos abrir los ojos, arrinconar el rencor, el odio y la envidia y dejar de mentir. Quizás ésa sea la mejor contribución que podríamos hacer si de verdad estamos tan interesados como decimos en el futuro de un pueblo que decidió hacer honor a la geografía que lo contiene y vivir aislado de la civilización. Ejemplos como este blog es un signo de justa esperanza en que todo no está perdido. Ni dentro están tan alienados como parece ni fuera pasamos tanto del sufrimiento del pueblo cubano. Esa es la fórmula: aguantar el chaparrón, perseverar y estar atentos para cuando se deba actuar.
Un cordial saludo.

chucho dijo...

Indudablemente ninguna democracia es perfecta y no lo sera nunca. Aqui en USA la democracia que existe tiene defectos enormes, pero el voto en este pais no es solamente para elegir el presidente. Aqui se hacen elecciones regionales, para elegir alcaldes, y toda una serie de cargos en el que el voto de uno determina que se siga una politica u otra. Son innumerables las veces que en la voleta se ponen problemas locales de diferente naturaleza como la aprobacion de impuestos o derogacion de otros, impuestos sobre la propiedad, construccion de vias, construccion de nuevas escuelas, aprobacion o desaprobacion de planes para la construccion de almacenes, tiendas etc en los que se consulta a la poblacion y de seguro que si no son aprobados por la mayoria esos proyectos no se llevan a cabo. Aqui por primera vez, senti que mi voto valia. Sin embargo en Cuba (realmente vote solo una vez, por la constitucion del 76) nunca senti que mi voto valia nada. En Cuba son innumerables las veces que te dejan caer de cataplum leyes y regulaciones para lo cual nunca se pide la aprobacion del pueblo. NO importa cuan impopular y absurda sea la medida. En cuanto a si mi voto influiria en la eleccion de los que ocupan la cupula del gobierno en Cuba es calro que las votaciones a nivel se base se disuelven y no influyen absolutamente nada en quien estara el frente del pais. En Cuba, sustituyen ministros, ponen otros si que el ciudadano comun y corriente pueda intervenir en ello. Creo incluso, que hasta el presidente de la FEU es de esos cargo que son por designacion.

Anónimo dijo...

Querido Sexto,

En las democracias burguesas que tan poco le gustan, los gobernantes disponen apenas de 4 años para demostrar la validez de un proyecto político. Al cabo de ese tiempo tienen que someterse al examen ineludible de una consulta electoral. Y le puedo garantizar que los electores apenas consienten errores.

En Cuba, los gobernantes han dispuesto de medio siglo para demostrar que su proyecto político servía para satisfacer las ansias de la población. Me temo que el tiempo se agota.

No creo que el pueblo cubano esté dispuesto a esperar otro medio siglo más. Es preciso enderezar el curso, y los resultados tienen que notarse muy rápidamente.

Un saludo.

Gabriel

Gualterio Nunez Estrada. dijo...

El problema en Cuba es uno solo: al gobierno se le ha ido de las manos la participacion popular en las decisiones de gobierno. Se guia por lo que piensa fulano o mengano y eso es un atraso con respecto a un mundo de hombres de ciencia. Un factor de atraso en Cuba son los medios de comunicacion, demasiado planchados y almidonados al gusto de un grupo.

Gualterio Nunez Estrada. dijo...

Me dan gracia los ilusos cubanos de Florida que ponen como ejemplo la democracia eleccionaria norteamericana. Ahora mismo, el mejicano BILL RICHARDSON, DE TALENTO GENIAL EN ENERGIA Y RELACIONES EXTERIORES CON MAS CAPACIDAD PARA SER PRESIDENTE QUE OBAMA O HILLARY TUVO QUE RETIRARSE DE LA CAMPANA PORQUE EL RACISMO ANTIHISPANO DE LAS ELITES QUE GOBIERNAN REALMENTE ESTADOS UNIDOS LE QUITO LOS FONDOS DE CAMPANA POR SER HISPANO. PRIMERO PONEN UN CHINO O UN EGIPCIO DE PRESIDENTE ANTES QUE UN HISPANO Y MENOS UN MEJICANO, ?de que democracia hablan? Sin embargo, Estados Unidos tiene un merito enorme que no es asimilado en America Latina y que JOSE MARIA HEREDIA senalo en su tiempo,ESTADOS UNIDOS LE ABRE LAS PUERTAS A TODO PENSAMIENTO Y LO VALORA COMO UTIL SIN PONERSE A PENSAR CUANTOS ANGELES CABEN EN LA CABEZA DE UN ALFILER, ESO PROTEGE A LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA Y LA CONVIERTE EN UN IMAN PARA EL FAMOSO ROBO DE CEREBROS. ELLOS VALORAN LA IDEA, NO LA PERSONALIDAD. NOSOTROS HACEMOS LO CONTRARIO, VALORAMOS LA PERSONALIDAD Y LUEGO LA IDEA. ESO ES MARGINALISMO QUE ESTA EN LA NACIONAQLIDAD CUBANA DESDE LA EPOCA DE MACE CUANDO ERA USUAL DECIR: "pOUR EL FIGGI DEL CALZON, SE CONOCE LA CALITE DEL PELSON"."pOR EL FILO DEL PANTALON SE CONOCE LA CONDICION DE LA PERSONA".